Reset.

<<Yo solo QUIERO una DULCE MENTIRA, tú toda la verdad>>

Porque te lo dije. Tus cagadas son esas. Y el reproche perpetuo que tendrás que soportar es que pensaste que estaba en juego que se enterara ella, cuando nunca te mentí. Nadie sabía ni sabe quién eres, ni siquiera los pocos que supieron que tenía una cita secreta ese fin de semana.
Lo que ahora me duele es ver que no, que no me conviene amar a quien desconfía de mí, a quien cree que la mejor despedida que puede darme es un eres una gran persona y una odiosa y pre juiciosa comparación, que no casa nada con esa imagen de amante escéptico y que me obliga a valorar la posibilidad de que sí, efectivamente pensaras que era una zorrita mala, pero además novata e ingenua, que no sabía dónde se metía y que te atraía físicamente. Y sí. Tendiste tus redes de seducción, tus canciones, tus estrategias para mantener las distancias. También tuviste reacciones airadas, que no eran las que cabe esperar de alguien a quien le eres indiferente. Pero eso forma parte de tu manera de ser indiscriminada con todo el mundo, creo. Que es un punto positivo que se ve aguado por el hecho de que no me creyeras capaz de mantener en secreto a quien verdaderamente cuido y protejo. De no poner límites a las posibles consecuencias. ¡Dios! ¡Qué poco me has conocido, en realidad!
No me es suficiente ya recordar los momentos en los que caíste en la miel, no quiero, ahora la que lo ve en plan “no es sincero, pero te gusta oírle” soy yo…

Yo y mis sueños de dulce fantasía no teníamos prisa, soy la persona más paciente del mundo porque la vida me ha enseñado a ello. En cuanto te viste a salvo y ya no me pensaste de esa ralea con la que me juntaba, me dejaste. Es muy poco noble. Y feo. Y es duro verte de este modo. Pero ya lo he escrito antes y no quiero recrearme en algo que me hiere. El adiós ha sido tan frío que repensar lo único que me dejaste me ha llevado a este triste reniego, a pensar que no había nada que definir, que hay una carta fechada en 12 de mayo en la que te expliqué qué era lo que yo buscaba y lo que no.
Y que no debiste responderme. Que de hecho no lo hiciste. Tantas cosas que deberían haberme hecho abrir los ojos y no fue posible, cegada por esa sensibilidad magnífica que bajaste un poco del pedestal, comparándome a ella. Para mal, encima. Y ya no pienso creer que era la problemática comunicacional. Si he de sacarte pensando esto, aunque yo sepa que no es eso (“o lo elucubre”, en momentos bajos) y tú lo permites, así lo haré, mi amor. Mi tierno amor, metáfora de mi vida.

Pero te sigo soñando, a pesar de que pedí pausas y sabías cada una de las cagadas tuyas.

No debí volar, no debí. Tú lo querías todo, no se puede todo, pero eres egoísta por no darme NADA, Nadie

He de resetear esta relación, responsabilizarte de volver a mi, de no entender la metáfora en la súplica de una pausa…mientras tanto.

Yo solo pido pausa y tú me das ojos de huracán
Yo solo pido calma y tú haces espuma el agua del mar
Solo pido silencio y gritas que no digo la verdad
¿Tú qué sabrás?
Si despiertas lejos de esta casa
¿Tú qué sabrás?
Si no vives dentro de esta jaula
Yo solo quiero pausa, tú rebobinar
Yo solo busco un ritmo lento, tú velocidad
Yo solo pido una dulce mentira, tú toda la verdad

¿Tú qué sabrás?
Si despiertas lejos de esta casa
¿Tú qué sabrás?
Si no vives dentro de esta jaula
¿Tú qué sabrás?
Si nunca nadaste en mis entrañas
¿Tú qué sabrás?
Si no vives dentro de esta jaula

PAUSA | ‘AUTOTERAPIA‘ | IZAL 2018

Opiniones relevantes o totalmente intrascendentes. Razón aquí.

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