Imprevisto.

“Entonces el plan b sería… ¿hay plan b por si viene el Cake y acabamos saturados de su ego temerario?”

What? ¿y por qué tendría yo que tener previstos planes b de esos? Eso tú, que eres el interesado en salir pies en polvorosa. Yo del Cake paso, a mi me interesan ‘sus’ chicas, sobre todo la beba. ¡Tiene que estar para comérsela! ¡Y enorme! No les hemos visto desde verano, no seas así de exagerado, además…”

“¡Eso me salva la tarde, la chini! Que mira que me parto yo el eje con esa cría… ¡ha salido a Mari, desde luego!”

“Por favor, ¿qué he hecho…? ¡no! ¡¿qué hemos hecho, Mari y yo?! Vaya par de gañanes, todo el día midiéndosela a ver quién se lleva la medalla a bufón de la cuadrilla.”

“Yo no necesito medirme nada ni ninguna medalla de esos pollaboba, nena…”

“¡Uuuuuh, alguien se ha enfadado con aaaalguiieeeen!, ¡Pero si los adoras, anda por ahí! Te espero a que acabes en el espejo de la entrada, que yo ya estoy lista salvo un retoque de rimmel último, ¡tardón…!”

Demostraciones puntuales de confianza, que transigen con el mal humor y las preocupaciones o los días de mierda del otro. Salir en el momento conveniente de escena, sin hacer leña. Tener la cabeza fría, para que tu corazón caliente no haga saltar a la bífida de la boca, cuando un gesto o palabra hiriente te roza. Cuando esa capacidad de comprensión del otro desaparece de escena, no se sale de la escena, se sigue un tiempo de descuento, que hubiera sido mucho mejor para ambos amantes perdidos que no corriera en el reloj. Palabras desafortunadas y ganas de ser el protagonista del sufrimiento, una y otra vez. Llegan los tiempos de la crispación y las miradas de incredulidad por lo que oyen los oídos, que te planteas si estuvieron funcionando mal, no mucho tiempo atrás.
Antes, mucho antes de eso, una trivial discusión sobre un plan con amigos a los que uno desea encontrar más que otro. Un pequeño mal gesto continuado de otro peor. Hasta que es insostenible la frecuencia con que se da.

Pero esta vez son aún cruciales estos desencuentros en amantes nuevos, que quieren poner fin y no dejar oportunidad al hielo. Porque no desean aún dormir de espaldas esa noche. Ni tampoco llegar al encuentro de los amigos en el coche callados, sin soltar ni prenda ni mirarse siquiera.
Es el momento de salir de casa, por poco tiempo que les haya retrasado la discrepancia sobre hacer un plan alternativo, lo cierto es que llegan ya más de veinte minutos tarde. Han confirmado todos al chat del grupo que van para allá, el último hace ya casi media hora. Ella empieza a inquietarse, a pesar de salir del baño para evitar que el mosqueo fuera a más.

“¿Nene? ¿Vamos? Tenemos siempre que ser los malqueda con la puntualidad, tío… “

No verlo venir hasta casi notar sus manos en las caderas… mira el espejo enfrente y lo ve con cara de querer follar. Claramente llegan tarde. Ahora la duda es cuánto más de lo previsto, incluso con la resistencia a ir de él, con la que contaba de antemano:

“¿Qué haces?”

“Te enumero:
Uno.- Ganarme la medalla que a mí me interesa”

Abrazarla desde atrás y ver en el espejo de la pared la sorpresa, en el gesto de la cara, y la excitación al notar su miembro erecto en el culo. Y sigue susurrando:

Dos.-Retrasar esta cita prevista contra mi voluntad, pero con causa justificada, muy justificada, diría yo…”

Avanzando una mano por debajo del vestido, se llega a la cinturilla de los pantys, que con un hábil movimiento de dedos rompe. Se ayuda ahora con la derecha y los raja para acceder a las nalgas, aún en piel de serpiente…
Se detiene, a ella le tiemblan las rodillas sobre los tacones. Tiene las piernas semi abiertas y los brazos flexionados con las manos apoyadas en la cómoda del espejo, que le llega, más o menos. por la cintura. Cierra los ojos, espera nerviosa por dónde seguirá el juego ahora… da un hondo respingo, al notar de nuevo sus caricias: se cuelan ahora hasta el ombligo dos dedos traviesos de él.

Tres.- Porque mis planes eran corrernos juntos y por turnos, compitiendo por ver quién gana a orgasmos entre esta noche y todo el día de mañana…”

Dice mientras vuelve a poner la mano izquierda sobre la cadera y la atrae atrás hacia su verga , mientras los dos dedos traviesos acceden por delante al interior de sus bragas, para acariciar suavemente sus labios, primero…

Cuatro.- Follarte para convencerte de que tenemos un resfriado y mejor que llames a Mari, que estas cosas se sudan en la cama y no queremos contagiar a los demás”

Meterla el del medio en su húmeda cavidad diabólica y sacarlos para acariciar de nuevo labios y clítoris, mientras su mano libre trata de quitar el envoltorio al caramelo que le quiere dar, duro y dulce.
Y ella lo desea y le ayuda con la bragueta, casi a ciegas, guiada por el calentón y el mapa de su anatomía en la memoria… suspira cuando toca la erección; emite un gritito lascivo al notar su humedad en la piel. La tiene loca.

Y Cinco.- A cualquiera le puede surgir un IMPREVISTO...”

Opiniones relevantes o totalmente intrascendentes. Razón aquí.

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