De Carnaval.

Del Carnaval ’19 al del presente año, que empezó en Arrecife, pero aún no ha acabado, porque en cada zona de la islita se celebra en distintos fines de semana el día grande. De modo que hoy vamos al municipio de Tías, habiéndose celebrado ya en Arrecife y San Bartolomé.
Y faltarán aún: el municipio de Teguise, en La Villa, al interior del municipio, donde se disfruta de un Carnaval tradicional y único, con sus diabletes, junto con su Costa, más abierta al turismo, y más del vistoso colorido de la comparsa y el desfile de pluma y purpurina.
También en los dominios del Volcán de la Corona, vetusto y majestuoso cono del norte verde de la isla, y en su municipio de Haría, con la capital del mismo nombre, se celebra, posteriormente a los mencionados antes, un fin de semana de máscaras distinto y que merece la pena conocer.

<<Pelucas, lentejuelas, boas de pluma, pantys de colores chillones, maillots fantasía, maquillaje, purpurina, pestaña postiza, sombrero, antifaz y máscara…>>

Preparar un disfraz de fantasía para jugar con la seducción y el misterio me gusta desde muy cría. Dar rienda suelta a la imaginación para crear un personaje.
A mi me chiflaban los carnavales ya en Burgos, siendo la tía mas friolera del reino. También muy tímida y borde, así que ligo mucho más disfrazada, ayudada por la desinhibición que me aporta la máscara, bailando y vacilando, que si tengo que filtrar entre miradas que escudriñan sin más.
Pero preparar un disfraz en una isla canaria, con un clima tibio a estas alturas de año, con calima incluso (el lado chungo, en este 2020; se han suspendido muchos actos en todo el archipiélago), con la libertad para el escote y la sensualidad de esta bendita latitud atlántica que nos rodea.
Eso se vive aquí y engancha.

Pero a él no. No sé por qué no. Recuerdo que, como él no se disfrazaba en Burgos porque nunca le gustó, y yo estaba medio depre por estar en paro, con pocas ganas de gastar, los primeros años de vivir aquí, no bajábamos al coso de Arrecife ni nos disfrazábamos nunca. Yo lo veía por la tele, en las teles locales y en la autonómica las galas de las Reinas, en especial la Drag por ser más espectacular y coreografiada.

Entonces nacieron las niñas y, en cuanto tuvieron edad para disfrutarlo y se lo metieron en vena en el cole, como es natural, la actitud rara, desde luego, empezó a ser no disfrazarse. Al menos quedó en minoría de tres a uno, cuatro a uno si contamos a la tía.

Y es que podría parecer algo frívolo, pero, en Canarias, las fiestas más grandes que congregan a muchísimas almas y corazones, son un disgregante de parejas “estables” o de larga duración: han separado muchas.
Esto es así, real y bastante alucinante. Si a uno le gusta y a otro no, acabas mal. Como agravante indiscutible de una situación de fondo que viene por otras cosas, por supuesto…

Ahí es nada.

Me voy a preparar mi disfraz.

Opiniones relevantes o totalmente intrascendentes. Razón aquí.

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