Cuídate, mujer.

…Y once años después: los príncipes azules siguen sin existir.
<<Estoy yendo a por ello, voy a vivir mi vida, junto con mis hijas. Daré el paso que ella no dio, porque no pudo, no tuvo tiempo. La salud hizo mella mucho antes…>>

Y cada vez que él viene y menosprecia mis capacidades, me desprecia como mujer verbalmente, cuando ya había puesto fin a su acceso a mí hace casi un año ya, como creyendo que puede hacer con la palabra más daño del que ha hecho durante los cuatro anteriores a comunicarle mi deseo de cesar la convivencia, con el silencio y la distancia…
Ahogada por su manera de acaparar absolutamente toda la atención del núcleo, que con su decisión de intervenir en la vida pública, también tomó la opción unilateralmente de no esperar a recuperarme del todo de mis dolencias y, de la mano de ello quedó en el olvido mi preinscripción para Relaciones Laborales, algo que estaba hablado y acordado de antes. Era la manera de ser independiente de él, de poder ir a sala y empezar y terminar mis casos, casi hasta el TS, la evolución natural en mi carrera que comenzó con un posgrado técnico que me ha dado no pocas alegrías en la praxis de la reclamación de cantidades.

Mamá estaría orgullosa de mí. Lo sé. Más hoy que el día que firmé en aquel Libro en la Casa Spínola, y permití que, dentro del paripé que se hizo hipócritamente sobre nuestra unión, mucho anterior a ese día, se pisara a los míos en repetidas ocasiones. Incluyendo la memoria de los ausentes.
Fue del todo punto intolerable. Muchas cosas, no una ni dos.
Como para que ahora me piten los oídos con lo que los hermanísimos opinan o no de mí, como que me importara ya lo más mínimo y no lo supiera desde siempre. Yo puedo decir que, quiera o no, mi familia no interviene. No lo permito, me parece lo más sano y justo para las menores afectadas, también la prima de su mismo año.

Mamá estaría no orgullosa, orgullosísima de La Flor. Son muchos sobresaltos. Muchos de ellos por su carácter íntegro y responsable, de no poder permitir ningún tipo de discriminación ni injusticia ante sus ojos.

Carisma. Es ella. Ese carácter firme, estricto pero asertivo, profesionalmente y en asuntos serios de los que se presentan en la vida, pero que luego provoca caras de ojos y bocas muy abiertas, tomando una copa con ella relajada. Y buenas risas. Con lo que le ha tocado en esta vida, lo que le da mucho más valor a su humor negro, claro.
Es decir: ese rollo sociable fiestero, de ganas de compartir como anfitriona también… Agustina y Raimundo. La mama y el abuelo. Ése que quería, y en cuanto nació la primera lo tuvo más claro aún, -lástima que no llegó a verlo-, que sus nietas estudiaran hasta muy mayores: “mis nietas yo quiero que estudien, que estudien mucho. Que no dependan de ninguno”.
Y la Flor, que no pudo acabar tampoco, pero que no renuncia y que ha pasado lo suyo también en los muchos curros que lleva ya. Ahí estarán, registrados y relacionados por la Administración, en su vida laboral. Y también en algunos que no estarán ahí reflejados (sic), pasó lo suyo. Como todas.
Porque además somos estadísticamente también más afectadas que los hombres por las horas complementarias que exceden de la jornada parcial suscrita en contrato, bajo cuerda, sin cotizar y en muchos casos sin cobrar, tampoco. Ni que decir tiene que el empresario trata de que la trabajadora acceda a realizar una jornada de 26 o 30 horas, aunque pacte previamente 20 en la entrevista, que era para un puesto a media jornada. En esto entran también los consabidos trabajos de fin de semana, que “pa que trabaje un poco la mujer pa sus trapos y potingues, ya va bien” […]

Así que es necesario ser muy conscientes de lo avanzado y de lo que nos queda también por delante. Espero que desde una perspectiva cada vez menos clasista e inclusiva de todas las sensibilidades feministas de izquierdas. Porque la derecha nunca jamás ha defendido la igualdad de oportunidades y las mujeres de derechas, con su discurso, reproducen, efectivamente, sus prejuicios misóginos y de estigma sobre las reivindicaciones de igualdad de las mujeres.

Feliz día y recuerden: Los Principes azules no existen, sólo, y cada vez menos, en las pelis de Disney (Bueno vale, eeeh… y detrás de algún perfil tuitero un teatrero que te come la oreja. Por Mensaje Directo…) Sé feliz, mujer.

Feliz 8 de marzo, mami.

Opiniones relevantes o totalmente intrascendentes. Razón aquí.

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